El Imparcial Review – Viet Thanh Nguyen: The Sympathizer

Paulo Garcia Conde reviews The Sympathizer By Viet Thanh Nguyen. Originally published by El Imparcial.

The Sympathizer by Viet Thanh Nguyen, Spanish cover

Traducción de Javier Calvo. Seix Barral, 2017. Barcelona. 22 €. Libro electrónico: 11,99 €. Con esta novela, el escritor vietnamita afincado en Estados Unidos se alzó con el Premio Pulitzer 2016. Una visión tan novedosa como estimulante, de jugosa lectura, sobre el laberinto de la guerra de Vietnam.

Es habitual que, al abrir las páginas de una nueva obra, salte una alarma que nos advierta de estar situados ante una narración familiar, ante un relato que, si bien no hemos leído, tiene mucho o demasiado que ver con otras lecturas anteriores. Después de todo, nos gusta incidir en que la Historia, con mayúsculas, se repite siempre, y que por tanto en literatura no quedan ya temas originales por explotar. Lo cual restringe el posible valor de una historia (atendiendo al juicio de algunos) a su enfoque, a la particularidad de la mirada que refiere los hechos.

Viet Thanh Nguyen se destapa, con su primera novela, como un alumno aventajado. Ha sabido interpretar con una astucia y una clarividencia excepcionales esa máxima de erigir el punto de vista en herramienta fundamental de la narración. Lo ha hecho, además, con un propósito tan sugerente como necesario: abordar la guerra de Vietnam, tratada y retratada hasta la extenuación, mediante la construcción de una voz propia y representativa de quienes más la sufrieron y menos margen tuvieron para exponer sus propias valoraciones y consideraciones.

En El simpatizante, el narrador es la figura protagonista de una historia marcada por la efervescencia del napalm y un complejo entramado de ideales que hicieron sufrir a un país en el que muchas manos quisieron tomar parte. La primera singularidad que aporta el personaje de esta novela queda retratada en las primeras líneas: “Soy un espía, un agente infiltrado, un topo, un hombre con dos caras. Previsiblemente, quizá, también tengo dos mentes […] Simplemente soy capaz de ver cualquier cuestión desde ambos lados”. Esta característica no solo estimulará el desarrollo de un relato extraordinario, sino que funcionará también como metáfora de la dualidad existente en un contexto tan delicado como este.

Valiéndose de una confesión escrita, el protagonista cuyo nombre desconocemos compone una radiografía exhaustiva del Vietnam de aquel entonces, pero también de ese otro país que hasta el momento se había otorgado a sí mismo la posesión en exclusividad de la voz didáctica y analista: Estados Unidos. Este espía, o topo, o capitán del ejército de Vietnam del Sur que funciona a su vez como infiltrado de las filas comunistas, es también un ser humano que no puede evitar retratar ambas posturas de una misma guerra. A pesar de aferrarse a un tono aséptico, camuflado de una objetividad ficticia, llena de reflexión todo su relato. Pero lo hace de una manera lúcida y valiosa, forzando al lector a encajar las piezas como si de un puzle introspectivo se tratase.

A medida que la acción avanza, con saltos temporales bien engarzados, aumenta la sensación de dualidad que el autor de la historia propone: el narrador es un ser capaz de ver las cosas desde ambos márgenes, sí, pero también de sufrirlas, por mucho que le cueste aceptarlo. Y en ese sufrimiento se despliegan y recogen las acciones más reveladoras, las decisiones más representativas, las consecuencias que todo el mundo conoce pero que hasta entonces solo habían gozado de un único punto de vista explicativo.

Gracias a la minuciosidad de este escritor nacido en Vietnam pero evacuado de niño a EE.UU. (hecho que ayuda a entender el sacrificio realizado para poner en pie un relato tan exigente), conceptos como el comunismo o el nacionalismo se despojan de esa capa de futilidad que el paso de los años y una machaconería desmedida les habían echado encima. Por detrás de estas (siempre grandes) concepciones, o doctrinas, o líneas de pensamiento asoma la vida de distintas personas que sufrieron en sus propias carnes las causas y consecuencias de un conflicto atroz, un conflicto armado de otros muchos pequeños conflictos.

Viet Thanh Nguyen hace gala de una destreza casi impecable a la hora de poner en movimiento a distintos personajes en diferentes escenarios (valiéndose de una suma cuantiosa de documentación), ofreciendo de este modo un trabajo que va más allá de lo novelístico y, a su vez, de lo histórico. Partiendo de la mirada única del personaje central, ahonda en el sentir y el pensar de los vietnamitas que tuvieron (y pudieron) que escapar de la tierra que sentían como suya, la misma que una guerra reducía a escombros, miseria y muerte, para aterrizar en otra que, a pesar de acogerlos, los hacía sentir permanentemente como extraños, como seres apátridas. Pero, al mismo tiempo, impide que caigan en el olvido aquellos otros que decidieron (o que no tuvieron otra elección) quedarse en su hogar, defendiendo una causa que, como en todas las guerras, termina desdibujada ante los horrores padecidos por quienes, muchas veces, menos culpa tienen.

La pérdida de identidad, las dolorosas circunstancias de la inmigración, cobran un realismo desgarrador, a pesar de que el acento narrativo contenga altas dosis de mordacidad e ironía. La novela goza de un ritmo adictivo, ralentizado en comparación con el propio de un thriller convencional, pero provisto de estrategias que no solo mantienen en tensión el relato, sino que suman información y espolean la actitud reflexiva, obligando con gran acierto a cuestionar la visión predominante de un conflicto presentado habitualmente desde el mismo estrado. Por fortuna, no solo destaca la mirada analítica que permite contemplar un período histórico con lentes nuevas, sino que en ningún momento se renuncia a lo literario.

La constitución de relaciones (tan admirables como patéticas; puramente humanas) entre los distintos personajes que giran en torno al protagonista, otorga a toda la historia la sensibilidad necesaria para ir más allá de la pura novela y del puro ensayo. El simpatizante, galardonado con el premio Pulitzer en 2016, se alza con convicción y voz propia sobre la interminable lista de libros y películas que hasta el momento habían optado por representar una y otra vez esta guerra, sin apenas modulaciones y con una escueta gama de matices que diferenciasen a unas de otros. Un libro, en definitiva, para disfrutar de una lectura tan jugosa como inteligente.

 

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